EN MEJICO A LAZARO MENDOZA RAMIREZ LO ASESINARON Y LO INCINERARON

Que coraje! Lázaro es el segundo ambientalista privado de la vida en una semana, él defendía el medio ambiente y terminó calcinado; así se apaga en México al que incomoda.
Lázaro Mendoza Ramírez, activista ambiental de 51 años, desapareció el pasado 14 de abril en Michoacán mientras realizaba trabajo en campo en la región de Zirahuén, una zona marcada por conflictos por tierra, tala ilegal y control territorial.
Lázaro estaba allá afuera, en territorio, defendiendo recursos naturales y organizando comunidades.
Días después, su camioneta fue localizada calcinada en la zona de El Cungo, municipio de Salvador Escalante.
Dentro, un cuerpo; ese cuerpo era él y la confirmación llegó por ADN. En un predio vinculado a Lázaro había: restos de s4ngr3, c4squ1ll0s percutidos y pertenencias personales.
Es decir, hubo v10l3nc1a y ataque, aun así, nadie vio nada, nadie supo nada, nadie detuvo a nadie.
Mientras tanto, la comunidad tuvo que hacer lo que el Estado no: salieron a buscarlo, bloquearon la autopista Siglo XXI y presionaron para que el caso no se quedara en el olvido.
Otra vez, la gente haciendo el trabajo de las autoridades y, como siempre, la respuesta oficial ya venía lista: “No había denuncias de amenazas”.
El argumento perfecto para lavarse las manos en un país donde denunciar muchas veces es firmar tu propia sentencia.
Porque hay algo que no quieren decir fuerte: Lázaro no solo era activista; también era comunicador y defensor del territorio en una región donde meterse significa tocar intereses muy pesados.
Y por si fuera poco, es el segundo ambientalista privado de la vida en una semana en Michoacán.
No es un caso aislado, es un patrón. En México, defender tu tierra, el agua o los bosques no te convierte en héroe, te convierte en objetivo.
Porque aquí el mensaje es claro, aunque nadie lo diga: Si te metes con lo que no debes te borran.
Cada vez que dejamos de hablar de estos casos, alguien más queda desprotegido y los malos ganan.
No es solo indignarse un rato, es hacer ruido hasta incomodar, porque cuando todos callan, ellos pueden seguir haciéndolo.
Hoy fue Lázaro y, con el historial que llevamos, muy seguramente mañana puede ser otro activista más.
¡Justicia para Lázaro! No puede ser que defender la naturaleza cueste vidas.



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