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CIEN SIGLOS DE AGRICULTURA SOSTENIBLE

CIEN SIGLOS DE AGRICULTURA SOSTENIBLE

La irrupción de la agricultura química en el último siglo, impuesta con la prepotencia de los intereses que administran hoy la humanidad, con la lógica y  los reglamentos impiadosos de la economía de mercado, diseñados para maximizar ganancias a costa de lo que sea y de quien sea, se ofrece como la panacea universal para los problemas alimentarios presentes y futuros cuando en realidad es exactamente lo contrario.

CIEN SIGLOS DE AGRICULTURA SOSTENIBLE

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Los comienzos de la agricultura se pierden en los confines de la historia, probablemente en el neolítico, hace unos 10.000 años, o sea unos cien siglos.

El cultivo de la tierra se practicó en forma sostenible y sustentable (entre otras cosas porque no había alternativas), durante 9.900 de esos 10.000 años.

Representando esto con una línea de tiempo sería algo así:

Agricultura sostenible                                                                                           Agricultura química

(……………………………………………………………………………………………) (.)

La Agricultura Química apareció en el siglo XX.

De la agricultura sostenible sabemos con certeza que permitió alimentar durante milenios a la humanidad preservando esta posibilidad para las generaciones que vinieron después, mientras que la agricultura química está provocando una extracción de nutrientes y minerales o sea fertilidad, que anuncia el fin de la agricultura futura en los suelos que se desarrolla, tan es así que los técnicos de INTA e INTI hablan con alarma de que la agricultura actual equivale a la minería, solo que con diferentes estrategias.

De la agricultura química se sabe un poco menos porque es muy reciente como quedó señalado, pero las consecuencias que analizan los científicos que estudian el tema son más que alarmantes: destrucción de los suelos, liquidación de la fertilidad, envenenamiento de los acuíferos y de los seres vivos, especialmente el humano que consumen sus productos.

Sobre la salud son mucho más preocupantes aún, basta leer los anticipatorios estudios dirigidos por el recientemente fallecido expresidente del CONICET y Director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la UBA Dr. Andrés Carrasco, quien fue invitado al Parlamento Europeo, donde disertó ante sus legisladores exponiendo los resultados de sus investigaciones.

Como dato dramático, sinó patético, recordamos que antes de ir a Europa, FUNDAVIDA invitó al Dr. Carrasco a disertar a los parlamentarios entrerrianos en la Cámara de Diputados de la provincia.      A esta conferencia (a la que dictó en Europa concurrió el pleno parlamentario) solo concurrió un diputado local, Fabián Flores, quien antes de iniciar la exposición Carrasco, se levantó y usando el micrófono anunció con fatua solemnidad que se retiraba porque “tenía cosas importantes que hacer” (SIC).

La fábula  de la agricultura química es probablemente la mayor estafa a escala planetaria elaborada nunca por los intereses que controlan hoy la humanidad.        Entre otras razones porque  no ha traído, aunque mienten lo contrario,  mayores rindes por hectárea en ningún lugar del planeta, lo que sí ha hecho es incorporar masivamente tierras al esquema y de ahí el engañoso aumento de la producción que no se debe a la química sino a los millones de hectáreas de bosques eliminados para plantar.  Tierras que son saqueadas primero en sus nutrientes, envenenadas irreversiblemente durante el proceso de cultivo y abandonadas una vez agotadas.

La agricultura sostenible nos alimentó durante cien siglos, la agricultura química está liquidando en solo uno las posibilidades productivas futuras,  para hacerlo necesita de la complicidad de los promotores de este método de producir alimentos que intoxican y enferman, entre los que encuentran un lugar destacado los legisladores provinciales argentinos como los cordobeses que recientemente han aprobado disposiciones legales que habilitarán la construcción en aquella provincia de la mayor planta productora de transgénicos del planeta.

O mucho más cercano aún, los legisladores entrerrianos que se aprestan a aprobar entre gallos y medianoche una legislación que hará legal fumigar con venenos y tóxicos a pobladores indefensos.

Deberán saber los senadores y diputados locales que la felonía que están por cometer con sus electores quedará registrada y les será demandada en la magnitud del daño que están habilitando en los próximos tiempos por los damnificados.

 Debemos retomar cuanto antes el camino de la agricultura sustentable y sostenible para garantizar un modelo alimentario para el presente y sostenible a futuro para las generaciones que vengan.