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RUBIO SE LAS CANTA (video)

Rubio denunció las consecuencias de la Ley de Zonas Francas aprobada por los demás partidos

FUENTE: lajuventud.com.uy

 Intervención del diputado Eduardo Rubio (26M-UP) en la sesión de la Cámara de Representantes que aprobó la ley de Zonas Francas este martes 14 de noviembre, con el único voto contrario de Unidad Popular

Señor presidente: no integramos la Comisión de Hacienda ni participamos en el debate. Al principio de este período, recibimos de manos del ministro Astori el proyecto de ley de zonas económicas especiales, como se llamaba al principio, en un bautismo que no sé si intentaba ocultar el verdadero rostro del proyecto, que era multiplicador de las zonas francas. Uno podría hasta asombrarse de este acuerdo que se ha establecido ‑mayoritario, no unánime, porque nosotros vamos a votar en contra‑ en torno a una propuesta de país definida en 1987 con la primera ley de zonas francas, que es la expresión de un modelo de país al que llamamos “neoliberal”.

         En aquel momento hubo un debate en el Parlamento, en la Cámara de Representantes y en el Senado; y valdría la pena leer las versiones taquigráficas de esa discusión para ver quiénes estaban en contra y quiénes a favor y por qué se estaba en contra. Nosotros estábamos en contra en 1987 y estamos en contra ahora por las mismas razones. No se trata de que el mundo haya cambiado. El mundo se rige por las mismas leyes y los mismos intereses que en 1987; lo que puede haber cambiado es la percepción que cada uno tiene del mundo o cómo se coloca en él y si pretende o no cambiarlo.

         En aquel entonces, la central de trabajadores PIT-CNT elevaba un informe a la Comisión del Senado que estaba estudiando el tema, presentado con una carta de José D’Elía que dice: “De acuerdo al compromiso contraído por la delegación de nuestra Central, que concurriera a expresar nuestras opiniones sobre el proyecto de ley de Zonas Francas ante la comisión que Ud. preside, nos es grato adjuntarle el informe elaborado por nuestra sala de Abogados”, etcétera.

         Y voy a referir a algunos conceptos que se incluían en aquel informe: “Simplemente en tal sentido, se aclarará que las zonas francas, así como otros proyectos de ley a estudio en el Parlamento, se inscriben en un marco que hace visible la proyección de un modelo de país que básicamente se contrapone a los intereses de los trabajadores […] Desde un punto de vista general, puede señalarse que el proyecto de ley eventualmente puede atentar contra la propia industria nacional […]”.

         Más adelante, el informe decía: “Resulta curioso que siendo uno de los fines buscados por el proyecto de ley (incrementar la utilización de mano de obra nacional), solo existan dos normas destinadas a regular la prestación del trabajo”.

         Se hacía referencia a la necesidad de que por lo menos haya un 75% de mano de obra nacional, a no ser que por previa autorización del Poder Ejecutivo hubiera menos. El informe dice que el ar­tículo 18, que “en apariencia es una norma protectora de la mano obra nacional, ya que manda y obliga a que el personal contratado sea en un 75% uruguayo, en los hechos se convierte en una norma desprotectora”. El documento sigue, pero no lo voy a citar íntegramente.

         Se plantea que este proyecto es bueno porque genera mano de obra, porque genera fuentes de trabajo, y yo entiendo a los trabajadores que reclaman porque están trabajando y temen perder su fuente de empleo. Pero nosotros, como fuerza política, tenemos el deber de definir qué modelo de país queremos para generar fuentes de trabajo; qué tipos de fuentes de trabajo queremos generar, en beneficio de quién e, insisto, para qué modelo y para qué proyecto de país. ¿Este es el país productivo? Me parece claro que hay fuerzas políticas que en 1987 ya impulsaban la ley de zonas francas y coherentemente lo mantienen. El problema es que hoy son mayoría absoluta con la sumatoria de quienes ahora entienden que este es el modelo de país a defender; lamentablemente.

         He escuchado hablar del aporte de las exportaciones del país que se realizan desde zonas francas, pero no entiendo, porque desde zonas francas el país no exporta, ya que no es territorio nacional. El país sí exporta hacia las zonas francas, pero cuando entra en las zonas francas deja de estar en el Uruguay; ya no se tributa más nada. Me parece interesante ver que en las exportaciones de Uruguay en las zonas francas aparece que un 42% es madera, para terminar con el mito del valor agregado que se genera con la planta de celulosa. ¡No, señor! Lo que exportamos son troncos que industrializa una zona franca que no está en el Uruguay.

         ¿Generar fuentes de trabajo? En otro modelo de país y con otro proyecto de sociedad, ¡vaya si podríamos generarlas! Con la reforma agraria, ¿cuánta mano de obra genera un tambo comparado con un monte de eucaliptos? ¿Cuánta mano de obra se genera en la transformación de la materia prima en cuero? El otro día vinieron los curtidores y nos decían que en el Uruguay ahora se permite exportar, con un 5% de arancel, el cuero casi sin procesar, en tanto Argentina y Brasil le cobran un 25% de impuesto. ¡Claro! De diez mil curtidores quedan tres mil, porque no se protege la industria ni la mano de obra nacional.

         Sin embargo, avanzamos en la multiplicación de las zonas francas. Ahora habrá zonas francas de educación, de entretenimiento ‑dicen que no van a haber juegos de azar‑, de llamadas telefónicas; en fin, abarcarán todas las actividades. ¿Y qué queda para la industria nacional? ¿Que perdemos? ¡Claro que perdemos! ¿Cuánta resignación fiscal hay en cada zona franca, que se multiplicará porque para desarrollar el interior precisamos zonas francas?

         Realmente, señor presidente, nosotros estamos en las antípodas de este pensamiento. Creemos en otro proyecto de país, como creímos siempre; creemos en la defensa de la soberanía. Por ahí un diputado me decía “Enrique, el antiguo”, pero las cosas por ser antiguas no dejan de ser buenas, ni por ser nuevas automáticamente pasan a ser buenas. Hay mucha cosa nueva que es muy mala. Sin anclarnos en el pasado, nos parece importante anclarnos en los principios que defendimos siempre en la perspectiva de una sociedad distinta.

         Es por esa convicción, señor presidente, que no vamos a votar este proyecto de ley, convencidos de que es profundamente negativo para la suerte de nuestro país, que no generará más mano de obra sino que será más entrega, más resignación de soberanía, más resignación fiscal de recursos que precisamos para la educación, para construir viviendas, para generar condiciones de vida más dignas para nuestro pueblo.

         Gracias, señor presidente.

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