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MOVUS: Aspectos económicos del contrato con UPM

Debate organizado por el MOVUS “Aspectos económicos del contrato con UPM”

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Sigue el texto de la nota publicada por Búsqueda sobre el debate organizado por el MOVUS respecto de los aspectos económicos del “Contrato ROU-UPM”.
Este debate es parte de un ciclo de mesas debate sobre diferentes aspectos del contrato con UPM. Los videos de esos encuentron se pueden ver en el Canal MOVUSTV de YouTube.
FUENTE: Semanario búsqueda
 
Debate sobre UPM derivó en un intercambio entre un jerarca del gobierno y un consultor agropecuario acusado de “opositor”

“No sabía que iba a haber una arenga político-partidaria que me involucraba; el representante del gobierno dice que pertenezco a los ‘autoconvocados’, pero no soy representante ni nada del movimiento de ‘autoconvocados’. Me pidieron que hiciera un diagnóstico (el 23 de enero en Durazno) y lo hice. No dejen que les mientan tan fácilmente. (…)  Nunca vi un encono tan grande contra la ganadería porque políticamente no son afines, y que se diga que es mejor una multinacional, no salgo de mi asombro” dijo el consultor agropecuario Eduardo Blasina, visiblemente molesto durante un debate que se realizó el miércoles 14 en la Facultad de Psicología.

Blasina respondió al director de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Fernando Isabella, quien, durante su presentación en defensa del proyecto de inversión de la empresa finlandesa UPM en el centro del país, identificó al otro panelista primero como integrante de los “autoconvocados” y luego como “opositor”, aunque en realidad este coincidía en apoyar la inversión finlandesa.

Isabella pidió disculpas a Blasina y aclaró que en su opinión es bueno que Uruguay se diversifique para no depender de un solo sector.

En el debate, organizado por el Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus), participaron también el doctor William Yohai y el economista Gustavo Melazzi, de la Red de Economistas de Izquierda.

Mientras Yohai y Melazzi se expresaron de forma muy crítica acerca de la carta de intención firmada por representantes de UPM y el gobierno uruguayo, Blasina e Isabella, desde diferentes ángulos, hablaron a favor.

“Vayan preparando los tomates, porque me parece muy valioso que tengamos 15 años de crecimiento y no sé si es buena cosa que suba el PBI, pero que caiga seguro que no lo es. Lo que estamos discutiendo es en relación con la mayor inversión de la historia”, advirtió Blasina.

Dijo que confía en una empresa finlandesa: “Si me dicen que vienen de Rusia, Estados Unidos, India, pero Finlandia…”.

El ingeniero agrónomo evaluó como positivo el crecimiento de Uruguay en los últimos 15 años y opinó que “si crece durante 30 años, se puede convertir en una Holanda”.

“Nos falta mucho aún desde el punto de vista cultural y si vienen de Finlandia, es un país del cual algo para aprender hay. Si hacen las cosas como en Finlandia, desastres no van a hacer. Algún método de organizarse encontraron que nosotros no”, opinó.

Luego habló de algunos aspectos del contrato. “Invertir en una vía férrea no me parece mal. (…) Sacar la producción por ferrocarril, no me parece nada mal”, dijo.

También se refirió a la situación de los jóvenes al norte del río Negro. “¿Cuál es la opción laboral en Paso de los Toros? Si sos hombre, milico, ¿si sos mujer? Para los que estamos en los bordes es una cosa;  pero si estás en el medio del país, sos el último rezagado”, opinó.

“No sé si ustedes han ido a Paso de los Toros y han hablado con un muchacho de 20 años. Es un pueblo que no tiene nada más que ser empleado público, acomodarse en la Junta o ser milico”, insistió.

Superganancias, falacias y dignidad.

Yohai dijo que luego de analizar los costos y los precios de mercado llegó a la conclusión de que “no hay ninguna empresa en el mundo que deje estas superganancias y eso se debe a las rentas del suelo”.
Luego quitó importancia a la cantidad de empleos que ocupa la cadena celulósica, que situó en nueve por hectárea. También dijo que en el futuro habrá “250.000 hectáreas de zona franca” y calificó de “falacia” y “fantasías” los supuestos beneficios para el país que dejaría UPM.

En relación con la obligación de comprar energía eléctrica a la planta durante  20 años, dijo que se trata de un precio muy alto, sobre todo por la capacidad de producción que tiene Uruguay muy superior a la demanda. “Nunca se va a necesitar esa energía. La capacidad actual es muy alta, es un cheque de subvención de 900 millones de dólares y, sumado al costo del ferrocarril y el  puerto, en total suma al menos 1.850 millones de dólares”, afirmó.

“Estamos a tiempo. Nadie menciona la dignidad. Estamos a tiempo de renegociar el contrato. Este país no tiene dignidad, esa palabra no se conoce. Es una palabra que nadie menciona. Esperamos que esta indignidad sea revertida”, dijo Yohai, y se pronunció por “establecer detracciones a las exportaciones de maderas”.

Melazzi planteó que no existe un análisis serio acerca de la experiencia con las dos plantas que ya existen.
“Desde hace años, en el Uruguay tenemos dos plantas de celulosa, sin embargo no se hace ninguna evaluación. ¿Cómo ha funcionado esto entre las promesas que se han hecho y la realidad? Sería bueno saber qué se piensa en Fray Bentos”, afirmó el economista.

También sostuvo que el canon que pagan las dos empresas ya instaladas no alcanza para los gastos de preservar y monitorear la zona.

Luego dijo que la inversión de la tercera planta no es tan grande como se dijo antes y que se hizo “un análisis muy poco serio sobre puestos de trabajo”.

Melazzi apuntó a la falta de información clara: “La pregunta clave es ¿qué gana Uruguay? ¿Este es el cambio de estructuras que se propuso? ¿La cuenta del PBI y nada más?”.

Insistió en que “si las ganancias se llevan al exterior ¿entonces al Uruguay qué le queda?”. Explicó que además del PBI existe el Producto Nacional Bruto (PNB), que es lo que queda en el país.

“Si consideramos las ganancias que se llevan al exterior, se van 2,2 por cada dólar invertido. Cada año Uruguay es más pobre, se va más de lo que entra. No hay ningún elemento concreto por el cual Uruguay se beneficie. Lo que es bueno para la multinacional no es bueno para Uruguay”, señaló.

El economista concluyó que “no hay un programa de desarrollo, se está trabajando al golpe del balde”.

“En todos lados”.

A su turno, Isabella defendió “el proyecto de celulosa como un todo, no solo el complejo UPM que incluye producción de energía y químicos”; pero advirtió que “es un elemento más en las acciones que se hicieron en estos años y que arrojaron resultados positivos de crecimiento”.

Agradeció la invitación porque en su opinión “hay que estar en todos lados y dar los debates”, pero advirtió que estaba en minoría porque Blasina es “opositor”.

El director de OPP aclaró que el contrato firmado “es fruto de una negociación, en algunas cosas se gana y en otras no”.

Luego hizo referencia a períodos anteriores. “Uruguay no crecía y tenía un empresariado que no cumplía su función”, aseguró, y dijo que UPM es apenas “un eslabón más” de una política que “ha dado enormes resultados en términos sociales”.

Para explicar su defensa de la cadena celulósica dijo que es bueno apostar a la diversificación productiva.
“Los  países que tienen una monoproducción dependen de grupos que tienen mucha influencia, la realidad es un poco más compleja”, advirtió.

Polemizó con Yohai respecto a exportar madera, porque “el flete es muy caro ya que se exporta agua”.
También defendió el papel de la cadena de celulosa porque es “el doble de intensiva” que la ganadería y “si se deja la lechería afuera, aún más”.

También explicó que los productos “se venden en otros mercados y, además, es una ventaja no depender de un actor único como los frigoríficos”.

Otra de las ventajas es, por ejemplo, respecto a las sequías, porque como el ciclo es de nueve años, las eventuales sequías se distribuyen de otra manera.

También destacó los términos políticos. “Los sectores sociales no son los mismos, divide el poder”, explicó.

Otra ventaja para Uruguay es “familiarizarse con alta tecnología”, apuntó, y destacó que al instalarse en el centro ayuda al desarrollo de una zona con los mayores índices de pobreza. “Es un objetivo social en sí mismo. Es el Estado el que tiene que asumir eso”, explicó.

En la ronda de preguntas, Yohai insistió en una mirada pesimista: “Al bajar un poco los commodities ya estamos en problemas y no nos va a sacar UPM”.

Yohai dijo también que, como en efecto, exportar troncos no es rentable, quien estaba en un problema con los árboles era UPM. “Estaba atenazada y los iba a usar de supositorio y, sin embargo, negoció con el presidente diciendo desde hace dos años que si no viene UPM poco menos que se acaba el país”. Para Yohai, “esto no fue una negociación sino una entrega, porque la situación de fuerza la tenía el gobierno uruguayo. Que venga alguien y me explique. ¿Y si ponemos la mitad de la planta, porque no tenemos el 50% de las acciones, y que las inversiones las hagan ellos?”.

Durante una charla que se realizó el viernes 9 en la Casa Bertolt Brecht, los académicos finlandeses Thomas Wallgren y Teivo Teivainen dijeron que en su país también comienza un debate sobre las inversiones de UPM. Opinaron que el poder económico escapa al control en algunos aspectos y “afecta la democracia y debe ser estudiado porque a la larga marca un tipo de modelo de desarrollo cuestionable”.

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