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EL RIO NOS ESTÁ AVISANDO

Las señales que nos envía el Río Negro (ROU) son contundentes: los animales que de el beben mueren envenenados, del único que no hay registros claros es de las afectaciones del  animal humano que son ocultadas por el gobierno del Frente Amplio con tal de convencer a los futuros damnificados que acepten una nueva pastera de UPM (BOTNIA) en su cauce.

El río Negro contaminó al 60% de los animales que bebieron de él

El 43% de los productores de la zona dice haber sufrido muertes de vacas y ovejas.

En zonas como Palmar, el nivel de fósforo quintuplica el permitido. Foto: Fuerza Aérea

FUENTE: elpais.com.uy

El río Negro está verde. Demasiado verde, según los científicos. Millones de algas están invadiendo y reformando el paisaje de uno de los cauces de agua más caudalosos del país. Y los que están pagando las primeras consecuencias son los animales que sacian su sed en las orillas de esas aguas. Porque a seis de cada diez vacas y ovejas de Rincón del Bonete y Baygorria se les ha detectado un nivel inusual de toxinas en la sangre.

Según una tesis del departamento de Limnología de la Facultad de Ciencias, el 43% de los productores de la zona admite que algunos de sus animales han muerto por la contaminación. Es la manifestación más extrema del exceso de fósforo en la cuenca, que desde 2007 está en valores “muy por encima” de los permitidos.

La ministra de Medio Ambiente, Eneida De León, ya reconoció el problema hace una semana, tras la salida del Consejo de Ministros: la cuenca del río Negro, donde se instalará la segunda planta de UPM, “está contaminada”. Aunque su cartera aún no solicitó estudios a los científicos de la Udelar —de hecho tampoco existe un plan de impacto de la futura fábrica— los trabajos independientes de la Facultad de Ciencias revelan que en zonas como Palmar, la concentración de fósforo en el agua quintuplica al límite. Y la única forma de mitigarlo, dijo el oceanógrafo Guillermo Chalar, es reduciendo la cantidad de sustancias contaminantes que llegan al río y a sus afluentes.

Por normativa, un río como el Negro puede tener hasta 25 microgramos de fósforo por litro de agua. En Palmar, los niveles oscilan entre los 124 y 134. En Baygorria está en 83 y en Rincón del Bonete, 91.

La planta actual de UPM sobre el río Uruguay tiene permitido verter 74 kilos de fósforo por día. Llevado al río Negro, donde el caudal es más pequeño y, por tanto el agua tiende a “estancarse” más, el nutriente podría crecer entre 70 y 100 microgramos por litro de agua.

El fósforo es un nutriente que alimenta a las cianobacterias, unas algas a las que se las reconoce por haber traído el oxígeno al planeta, pero que a la vez son tóxicas. Su concentración simula a pintura verde y se ve en las playas del sur durante los meses del verano.

El consumo de estas algas es capaz de matar a una oveja pequeña en tres semanas y a una más crecida en dos meses. Según los científicos, “es probable” que algunas de sus toxinas queden en la tarariras, peces típicos del río Negro y que se exportan a Brasil.

Al ser humano, por ahora, suele afectarle en forma indirecta. Varios poblados de la zona, entre ellos Mercedes, potabilizan el agua de la cuenca del río Negro. Y el aumento de cianobacterias hace que el proceso de purificación sea cada vez más costoso, explicó Chalar.

“En Mercedes hay preocupación”, señaló Luis Ciganda, edil de Soriano y presidente del Comité Deliberativo del Río Negro. El fallecido ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, “ya había advertido de esta contaminación”, dice.

El comité, que integran ediles de cuatro departamentos ribereños, está enfocado “en analizar el impacto de UPM, porque este río (el Negro) es diez veces menos caudaloso que el río Uruguay”. Ciganda, a título personal, le planteará al presidente Tabaré Vázquez que intente instalar la fábrica en Villa Soriano, para apaciguar el impacto ambiental y usar como puertos de salida los del litoral.

Los científicos de la Udelar no tienen una posición formal sobre la instalación de la planta y sobre su ubicación. Primero, porque es un tema político. Segundo, porque no les han facilitado datos. Lo seguro, dijo Chalar, es que hay que disminuir el vertido de fósforo y la pastera irá en sentido contrario.

El contaminante.

El fósforo va a parar al río porque está presente en los agroquímicos que, al llover, escurren hacia las cuencas. También llega por los vertidos de la mayoría de industrias, la ganadería intensiva y por la falta de un buen saneamiento que trate los residuos de los domicilios.

Las represas hidroeléctricas sobre el río Negro, que comienzan en la década de 1930, hacen que el agua se embalse y la concentración del nutriente aumente. A su vez, el crecimiento de emprendimientos productivos, como la soja, terminan aportando más elementos para la contaminación.

Pero el vertido de fósforo que hará UPM es solo el final de un impacto que, según el doctor en Gestión del Agua, Daniel Panario, tiene su inicio en la forestación de eucaliptus. “Estos árboles demandan mucha agua y las enormes plantaciones hicieron que haya un 20% menos de agua en las cuencas asociadas al río Negro y que llegue a un 50% en las épocas de poca lluvia”.

Según Panario, esa reducción del agua, además de afectar el ambiente, hace que escurra menos líquido para que no se concentre el fósforo y que las represas hidroeléctricas generen menos energía. Además, hay un “deterioro irreversible de calidad de los suelos, que implica hipotecar el futuro”. Y se pregunta: “¿A qué costo queremos hacer crecer nuestra economía y aumentar el empleo?”.

La Dirección de Medio Ambiente no quiso responder a esta y otras preguntas. Quien sí ha buscado una explicación para los productores fue el Ministerio de Ganadería. Según los estudios que hizo un asesor internacional, dijeron, el causante de las muertes de los animales fue un yuyo. Pero los productores y las investigaciones de la Facultad de Ciencia se inclinan por la otra causa.

“Soy productor aquí desde el 2000, los yuyos ya estaban, pero la contaminación del agua en estos niveles no existía”, explicó Ismael Araújo, un empresario de Paso de los Toros que tiene dos islas con ganado en Rincón del Bonete. “Y los animales se empezaron a morir en los últimos dos años”.

Cada diez días, Araújo viaja desde Paso de los Toros a las islas para ver cómo está la situación. Y siempre encuentra algunas ovejas muertas. Ya perdió 430, por un valor de $ 3,5 millones entre costo y productividad.

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