30 abril, 2012 – 14:47 | No Comentado

Esta vez un magno invitado acude a nuestro encuentro: el RIO URUGUAY de nuestros desvelos que viene a mostrarnos sus gigantescas heridas provocadas por la acción criminal de quienes lo están destruyendo con la artera complicidad de quienes deberían evitarlo.

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M. AGUILAR NOS ENVIA NOTICIAS DE UN FALLO MEMORABLE

Enviado por el día 18 noviembre, 2011 a la hora 16:58No Comentado

EN FALLO MEMORABLE LA CAMARA DE APELACIONES FEDERAL CIVIL Y COMERCIAL N° III, LE OTORGÓ LA CALIDAD DE TERCERO EN LA CAUSA QUE TRAMITAN EL MUNICIPIO DE MAGDALENA CONTRA LA FIRMA SHELL .- EL SEÑOR LEONARDO FEDIUK CUESTIONA INTEGRAMENTE EL ACUERDO ARRIBADO ENTRE LAS PARTES, POR CONSIDERARLO LESIVO LETALMENTE AL DERECHO AMBIENTAL DE TODOS LOS ARGENTINOS Y EN PARTICULAR A LOS QUE VIVEN EN MAGDALENA Y ALREDEDORES.-

ANTECEDENTES:

El 15 de enero de 1999 se produjo el mayor derrame de petróleo de la historia en agua dulce, cuando el porta contenedores alemán Sea Paraná y el buque tanque de la petrolera Shell Estrella Pampeana chocaron en aguas del Río de la Plata, derramando 5.400 metros cúbicos de petróleo sobre las costas de Magdalena. Cinco días después, eran 16 los kilómetros de costa ribereña teñidas por el crudo.
A pesar de que existen investigaciones realizadas por organizaciones ambientales que muestran el daño ambiental generado, y aunque haya quedado demostrada la responsabilidad de la petrolera canadiense Shell, a doce años de aquel hecho la empresa aún no ha pagado el resarcimiento.
En el 2009 hubo un acuerdo entre el Municipio y Shell, pero un abogado ambientalista presentó un recurso pidiendo la nulidad del arreglo. Desde entonces la situación está congelada en la Justicia, aunque podría resolverse en las próximas semanas.

Un acuerdo y dos posturas
Las autoridades municipales están visiblemente molestas con las dilaciones judiciales y hacen responsable a la Justicia por el retraso en la homologación del acuerdo logrado, que entienden suficiente para cubrir las demandas de los vecinos.
“La Justicia tiene todo frenado desde hace tres años. Es una barbaridad, los jueces piden que los políticos no se metan, pero retrasan todo como si la gente no sufriera las consecuencias”, afirmó el intendente Fernando Carballo en diálogo con Hoy, defendiendo el acuerdo extrajudicial alcanzado.
Aquel arreglo había sido impulsado por el Municipio ante el retraso judicial del litigio por 35 millones de dólares que se había realizado en 2002, el cual, tras sucesivas demandas, iba camino a la Corte Suprema. Pero con el acuerdo extrajudicial, tanto esta causa como las impulsadas por los vecinos quedaban en la nada.
Sin embargo, hubo un sector que no quedó conforme con un acuerdo que desliga de responsabilidades a la empresa, ya que el arreglo contempla en su cláusula segunda que el resarcimiento convenido “no implica que Shell asuma responsabilidad alguna por los hechos producidos”.
Por esta razón, Leonardo Fediuk, abogado y vecino de Magdalena, patrocinado por el doctor Mariano Aguilar -de la Asociación de Argentina de Abogados Ambientalistas- presentó ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Federal nº 3, Secretaría n° 5 de la CABA, un pedido de nulidad del acuerdo firmado por el Municipio. Este pedido fue rechazado y apelado nuevamente por los ambientalistas, y la resolución desde entonces está en manos de la Cámara Federal de Apelaciones, que, según informó Aguilar, “se podría estar resolviendo en estas semanas”.
“Ese acuerdo es nulo, de nulidad absoluta. Es una suerte de donación que hace la Shell y no se reconoce su responsabilidad. No hubo un juicio debidamente llevado, no se debatió nada. Acá hay que saber cuál es el daño, hubo medidas cautelares por 85 millones de dólares, y de repente se arregla por 9 millones”, aseguró Aguilar al diario Hoy. Si la Cámara resuelve dar lugar a la presentación de los ambientalistas y los acepta como demandantes, luego deberá resolver sobre la validez del acuerdo alcanzado. En caso de no dar lugar al pedido, quedaría firme el arreglo extrajudicial.

No investigaron el daño ambiental

Tanto el Municipio como la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas reconocen que nunca se realizó en la Justicia una investigación profunda sobre la magnitud del daño ambiental.
Hubo dos análisis del impacto: uno de parte de la empresa Shell -que se tomó como base del acuerdo alcanzado- y otro que realizaron un conjunto de organizaciones ambientales como Ala Plástica junto al experto en el tema Marcel Achkar, magister en Ciencias Ambientales de la Universidad de la República de Uruguay y miembro de la ONG Amigos de la Tierra.
Esta última investigación, que se basó en un estudio de 10 años basado en imágenes satelitales previas y posteriores al desastre, confirma la vigencia de los daños ambientales en la zona.
Centralmente plantea que hubo cambios concretos y verificables en el ecosistema costero: “El impacto resulta total y negativo en los ecosistemas terrestres generando una importante alteración en la sucesión ecológica, alterando los componentes de las distintas categorías de vegetación presentes en el área: juncales, césped ribereño, espadañales y sauces costeros, matorral”.
La parte más afectada según el informe es la primera barrera de juncal. Se perdieron cientos de hectáreas de junco y los pobladores de la zona que vivían de actividades relacionadas con esta planta se han reducido drásticamente.
A su vez, la abogada Mirta Oliver, quien encabezó una de las demandas que agrupó a alrededor de 500 vecinos, presentó un informe de un laboratorio que indica que tanto en el río como en la napa hay presencia de hidrocarburos totales 800 veces superiores al máximo permitido para aguas navegables.

Los antecedentes de la Shell

La petrolera holandesa Shell tenía ya en su haber importantes derrames de petróleo en otros lugares del mundo antes de que ocurriera el siniestro en las costas de Magdalena.
En diciembre de 1970 había tirado en el Golfo de México -Luisiana, EEUU- 9.400.000 millones de litros y 18 años después, en el mismo país pero en California, derramó otros 1.400.000 millones.
El siguiente siniestro fue el de Magdalena -luego vinieron otros- y entre las denuncias realizadas por las organizaciones ambientalistas la más grave fue que el barco Estrella Pampeana que transportaba el petróleo de la empresa era “chatarra flotante” ya que, por ejemplo, carecía del “doble casco” que tienen los buques que ingresan a puertos como el de Rotterdam, Hamburgo o Londres.

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