25 mayo, 2012 – 11:54 | No Comentado

 

(foto y video: Raúl Almeyda-Fundavida)
Este video es de fines de febrero, en el Arroyo Venerato.   Pero es una muestra. Podría ser el Pereyra, el Naranjo, el Lorenzo. Todos están siendo victima de la depredación humana. …

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UNA CIUDAD COMO GUALEGUAYCHU QUE NO CONSUME ENERGÍA FÓSIL ES POSIBLE

Enviado por el día 13 diciembre, 2010 a la hora 16:23No Comentado
ENGLISH VERSION AT THE FOOT PAGE

UNA NOTA DEL NEW YORK TIMES, DA CUENTA DE UNA REALIDAD QUE MUCHOS PLANTEAN IMPOSIBLE

Una ciudad sueca logra dejar de lado los combustibles fósiles
Incluso los autos pueden prescindir de la nafta y andan a biogás.

Elizabeth Rosenthal
The New York Times

KRISTIANSTAD, Suecia.- Cuando esta ciudad se propuso, hace una década, liberarse de los combustibles fósiles, era una aspiración inalcanzable, como eliminar las muertes por accidentes de tránsito o la obesidad infantil.

Pero hoy Kristianstad ya atravesó un umbral crucial: la ciudad y el condado que la circunda, con una población de 80.000 habitantes, no utilizan petróleo, gas natural o carbón para calentar sus hogares y oficinas, ni siquiera durante los largos y helados inviernos. Ocurre exactamente a la inversa que hace 20 años, cuando toda su calefacción venía de los combustibles fósiles.

Pero esta área del sur de Suecia, mejor conocida por el vodka Absolut, no reemplazó el petróleo por paneles solares ni turbinas de viento. En lugar de eso, como le corresponde a un epicentro de producción agrícola y procesamiento de alimentos, genera energía a partir de una mezcla de ingredientes, como la cáscara de papa, excrementos, aceite de comida usado, galletitas y tripas de cerdo.

Una planta en las afueras de la ciudad utiliza un proceso biológico para transformar el detrito en biogás, una forma de metano. El gas se quema para producir calor y electricidad, o se refina para utilizarse como combustible para autos.

En los últimos cinco años, muchos países europeos aumentaron su dependencia de las energías alternativas, desde las granjas eólicas hasta las presas hidroeléctricas. Pero Kristianstad ha avanzado más allá: estableció un sistema energético regional y redujo un 25% el uso de combustibles fósiles y las emisiones de dióxido de carbono en la última década.
Una estrategia exitosa

Los costos de implementación de esta estrategia, cubiertos por la ciudad a través de subsidios del Estado sueco, han sido considerables: el sistema centralizado de calefacción costó 144 millones de dólares, incluidas la construcción de una nueva planta de incineración, las redes de caños, el reemplazo de hornallas y la instalación de generadores.

Pero los funcionarios afirman que las ganancias ya son considerables: Kristianstad ahora gasta alrededor de 3,2 millones de dólares anuales para calefaccionar sus edificios municipales en lugar de los siete millones que hubiera gastado si todavía dependiera del petróleo y la electricidad. Provee de combustible para sus autos municipales, buses y camiones con biogás, y evita así la necesidad de comprar casi dos millones de litros de diésel o gas anuales.

Las operaciones en las plantas de biogás y calefacción producen ganancias, porque las granjas y las fábricas pagan aranceles para deshacerse de sus desechos, y las plantas venden el calor, la electricidad y el combustible que generan.

Las raíces de la transformación energética de Kristianstad se remontan a los aumentos del petróleo de los años ochenta, cuando ésta apenas podía permitirse calefaccionar sus escuelas y hospitales. Para disminuir el consumo de combustibles, la ciudad comenzó a instalar un tendido de caños de calefacción para formar una red subterránea. Estos sistemas utilizan uno o más hornos para calentar agua y producir vapor que se inyecta en el sistema. Es mucho más eficiente bombear calor en un sistema que puede calentar una ciudad entera que calefaccionar edificios individualmente.

Los sistemas de calefacción distritales pueden generar calor de cualquier fuente, y el de Kristianstad inicialmente dependía de los combustibles fósiles. Pero después de que Suecia se convirtió en el primer país que estableció impuestos sobre las emisiones de dióxido de carbono, en 1991, Kristianstad comenzó a buscar sustitutos. Ahora, esta ciudad sueca avanza hacia otros desafíos. Sus planificadores esperan que para 2020 no producirán ningún tipo de emisiones de efecto invernadero.
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ENGLISH VERSION

A NOTE OF THE NEW YORK TIMES, DA MIND OF A REALITY THAT MANY CAN NOT RAISE

A Swedish town does leave out the fossil fuels
Even cars can do without petrol and walk to biogas.

Elizabeth Rosenthal
The New York Times

Kristianstad, Sweden .- When this city was proposed a decade ago, free of fossil fuels, it was an unattainable aspiration, such as eliminating deaths from traffic accidents or childhood obesity.

But today Kristianstad already crossed a crucial threshold: the city and county that surrounds it, with a population of 80,000, do not use oil, natural gas or coal to heat their homes and offices, even during the long, cold winters. It is exactly the opposite 20 years ago, when all your heat coming from fossil fuels.

But this area of southern Sweden, best known for Absolut vodka, not replace oil with solar panels or wind turbines. Instead, it belongs to a center of agricultural production and food processing, energy generated from a mixture of ingredients such as potato peels, excrement, used food oil, biscuits and pig intestines.

A plant on the outskirts of the city uses a biological process to convert the debris into biogas, a form of methane. The gas is burned to produce heat and electricity, or refined for use as fuel for cars.

In the past five years, many European countries increased their reliance on alternative energy from wind farms to hydroelectric dams. But Kristianstad has advanced beyond: it established a regional energy system and reduced by 25% fossil fuel use and emissions of carbon dioxide in the last decade.
A successful strategy

The costs of implementing this strategy, the city covered by the Swedish State subsidies have been substantial: the central heating system cost $ 144 million, including construction of a new incineration plant, pipe networks, replacement of burners and the installation of generators.

But officials say the gains are already significant: Kristianstad now spends about $ 3.2 million per year to heat municipal buildings rather than the seven million who would have spent if it still depended on oil and electricity. Provides fuel for municipal vehicles, buses and trucks run on biogas, and thus avoids the need to purchase about two million liters of diesel or gas annually.

Operations in biogas plants and heating make money on, because farms and factories pay duty to dispose of their waste and sell plants heat, electricity and fuel to generate.

The roots of Kristianstad energy transformation back to the oil increases the eighties, when she could barely afford to heat their schools and hospitals. To reduce fuel consumption, the city began installing a laying of heating pipes to form an underground network. These systems use one or more furnaces to heat water and produce steam that is injected into the system. It is much more efficient heat pump system that can heat an entire city heating individual buildings.

District heating systems can produce heat from any source, and the Kristianstad initially depended on fossil fuels. But after Sweden became the first country to establish taxes on carbon dioxide emissions in 1991, Kristianstad began to look for substitutes. Now, this Swedish city moves to other challenges. Its planners hope that by 2020 will not produce any greenhouse emissions.

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